31 marzo, 2017 - Escuela quesera

5 mitos sobre el queso que debes desterrar hoy mismo

5 mitos sobre el queso que debes desterrar hoy mismo

La semana pasada tuve una cena familiar, en la que como buenos Zamoranos no podía faltar el queso en la mesa.

Suaves y tiernos, semicurados de leche pura de oveja, curados aromáticos…todos ellos perfectamente ordenados para invitarme a pecar.

¿Pero qué hay de las pesadillas nocturnas?

A pesar de haber escuchado esta historia en infinidad de ocasiones, no pude negarme a probarlo y repetir una y otra vez.

Cuando terminé, esperé con más remordimientos que temor una noche movidita, de vueltas en la cama e insomnio.

¡Pero nada de nada!

Por suerte, pude dormir perfectamente y levantarme totalmente descansado y lleno de energía para trabajar a tope.

¿En qué otros engaños habría caído con respecto al queso?

Me puse manos a la obra para investigar otros mitos sobre el queso que existen en la actualidad, y comprobar qué de ciertos tenían cada uno de ellos.

Créeme que el relativo a las pesadillas, es solo una de otras supersticiones falsamente aceptadas y tomadas como verdaderas.

Mito 1: El queso provoca pesadillas

Como no podía ser de otro modo, tomé como punto de partido de mi investigación el falso y extendido mito sobre el queso y las pesadillas.

Si bien no está muy claro cómo se originó esta leyenda urbana, ha sido relacionada con el Cuento de Navidad de Charles Dickens, en donde el gruñón señor Scrooge culpaba a una miga de queso de sus pesadillas y de las visitas nocturnas de los fantasmas a su habitación.

Sin embargo, y para poner punto y final a este mito sobre el queso, un estudio realizado en el año 2005 por el British Cheese Board, demostró más bien todo lo contrario.

En las pruebas participaron 200 personas a las que se les ordenó tomar una pequeña ración de queso 30 minutos antes de irse a dormir.

Los resultados fueron apabullantes, ya que más del 70% de los participantes pudieron descansar perfectamente.

Además, se analizó la composición de diversos tipos de queso, hallándose en ellos unos aminoácidos llamados triptófanos que ayudan a reducir el estrés e inducen al sueño.

Mito 2: No puedes comer queso si eres intolerante a la lactosa

Confieso que este mito me sorprendió. Si bien tiene parte de verdad, no se puede tomar al pié de la letra esta afirmación.

Cualquier tipo de leche de origen animal contiene lactosa en mayor o menor medida.

Sin embargo, el proceso de elaboración del queso influye de manera decisiva en los niveles de lactosa que puede contener una pieza.

Por ejemplo, cuanto más suero tenga un queso, más altos serán los niveles de lactosa.

De este modo, si eres intolerante a la lactosa, deberás evitar los quesos frescos y tiernos, optando mejor por quesos curados, preferiblemente elaborados de manera artesanal, en los que la lactosa se elimina totalmente o al menos en una gran parte, de manera natural.

Asimismo, los quesos elaborados con leche de cabra u oveja, contienen menores niveles de lactosa que los elaborados con leche de vaca.

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Mito 3: Evita el queso si estás haciendo dieta

El queso contiene muchas de las vitaminas y minerales necesarios para mantenernos sanos. La ingesta de queso en cantidades moderadas no puede faltar en una dieta sana y equilibrada.

Sin embargo, es necesario tomar en consideración algunas pautas:

  • Si estás en un proceso de quema de grasas, es preferible optar por quesos tiernos elaborados con leche de cabra, ya que son más bajos en grasas que los quesos curados.
  • Opta por rallar el queso. De este modo, tendrás la impresión de estar comiendo mayor cantidad de la que en realidad estás consumiendo.
  • Evita los productos light en los que los aportes vitamínicos y minerales son menores.

Mito 4: La grasa del queso es perjudicial para la salud

Es cierto; los quesos contienen grasas, pero en realidad tienen menos de las que puedas imaginar.

Un queso curado, tiene algo menos del 30% de contenido graso, siendo el agua y las proteínas la mayor parte de su composición.

Por ejemplo, una porción de 25 gramos de un queso curado o viejo, solamente tiene 100 calorías.

Además, el queso es uno de los alimentos esenciales en cualquier dieta, ya que contiene importantes vitaminas como la A,D y B12, calcio y proteínas.

Mito 5: El queso contiene penicilina

Es cierto que en algunos quesos tiernos o azules se utilizan mohos de la familia penicillium en el proceso de maduración.

Sin embargo, este tipo de mohos no tienen la capacidad de desarrollar penicilina, a tenor del estudio presentado por la Food Standards Agency.

No obstante, una persona alérgica a la penicilina podría sufrir una leve reacción, aunque sería altamente improbable, ya que solo ocurriría en el caso de que los animales hayan sido tratados con antibióticos y no se haya dejado transcurrir un plazo marcado por la normativa, antes de volver a recoger leche de dicho animal para fines alimentarios.

¿Conocías alguno de estos mitos? ¿Has escuchado alguna otra afirmación sobre el queso que te suene a leyenda urbana? Anímate y comparte tu opinión con la comunidad de CheeseLovers. 😉

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