21 abril, 2017 - Escuela quesera

Cómo catar quesos como un experto en 5 pasos

Como catar quesos como un experto en 5 pasos

Impresiona a tus amigos foodies con estos sencillos tips

Tengo mis papilas gustativas en buen estado, una vista de lince y mi olfato funciona a la perfección. Soy un auténtico amante del queso ¿qué más necesito para saber apreciarlo?

Este es un pensamiento muy común entre los amantes de la buena gastronomía. En el caso de los CheeseLovers o amantes del queso, este hecho no supone una excepción a esta norma.

Sin embargo, estarás de acuerdo conmigo que catar quesos y apreciarlos en todas sus vertientes supone algo más que darle un simple bocado para saborearlo.

Para convertirte en un comprador de queso mucho más exigente e informado, y de este modo saber elegir correctamente cada pieza, es necesario que aprendas a evaluar ciertos aspectos que van mucho más allá del paladar.

Del mismo modo que el vino tiene su propio conjunto de pasos para realizar una cata, el queso también posee su proceso de evaluación en el que intervienen señales visuales, olfativas y gustativas.

Ahora bien, no debes pensar que este proceso es algo sumamente complejo. Todo lo contrario. Solamente debes desplegar tus cinco sentidos y dejarte imbuir por el entorno.

¿Quieres mejorar tus habilidades como amante del queso?

Abre la puerta para que de ahora en adelante el acto de probar queso sea algo más pleno y lleno de matices y sensaciones.

Vista. Forma y color

Como en la mayoría de situaciones en la vida, cuando nos dispongamos a catar un queso la imagen que entre por nuestros ojos será lo primero que nos venga a la cabeza. Aunque, tal y como pasa en muchos productos gastronómicos, otros sentidos sean más importantes para el resultado final.

Lo primero que haremos a la hora de utilizar la vista para catar quesos será fijarnos en su aspecto exterior:

  • Debemos ver si está proporcionado.
  • Su forma: de bola, alargado, etc.
  • Textura: si es uniforme como los quesos curados o si por el contrario tiene un aspecto moteado y rugoso.
  • Corteza: observar su color, si se encuentra agrietada y si esta es natural, pintada o plastificada.
  • Al abrirlo, observar el color de la pasta, si tiene ojos en su superficie o si tiene un aspecto quebradizo.

Tacto. Rugosidad y humedad

Cuando tocamos un queso con las manos podemos notar el grado de aspereza de su corteza o los pliegues que presenta. También debemos observar el grado de humedad, ya que si está muy húmedo, salvo en algunas variedades, quizá ha estado mal conservado.

Olfato. Una de las claves

Que el queso es un producto definido por su olor es una obviedad. Todo depende de la variedad que probemos. Tenemos que buscar que no huela a podrido, salvo en contadas ocasiones, e intentar encontrar el halo olfativo característico de la variedad en cuestión.

Es preciso captar los matices aromáticos que desprende el queso y saber clasificarlo:

  • ¿Tiene toques agrios, florales o notas de frutos secos?
  • ¿Su intensidad es suave, media o fuerte?
  • ¿Tiene toques picantes que se elevan hasta las fosas nasales?

Antes de realizar la cata olfativa del queso, evita otros aromas y perfumes que puedan interferir en el examen del mismo.

Con las manos limpias, toma un pedazo de queso y rómpelo sobre la palma de tu mano.

El calor corporal calentará el queso y favorecerá la liberación de los diferentes matices olfativos del queso.

Ese es el momento justo en el que el queso está preparado para que puedas exhalar y recoger todos sus aromas.

Gusto. El paso final

Como en todo producto gastronómico, probar el manjar es el último paso. Todo depende de la variedad pero debemos buscar un gusto homogéneo, intenso y nunca rancio.

Debes empezar con calma, respirando hondo para que el oxígeno te permita captar más sabores una vez lo introduzcas en la boca.

Para no interferir en la cata, pruébalo solo sin ningún acompañamiento en forma de rebanada o cracker de pan.

Presta atención a su textura en boca. Por ejemplo, puede ser arenoso y seco, o por el contrario fundente y untuoso. Asimismo, observa si su sabor es una prolongación de las sensaciones que obtuviste anteriormente en el análisis olfativo y cómo se prolongan desde el inicio hasta el final éstas y otras notas al degustarlo en el paladar.

Un gran queso sin duda será aquel que logre tener un gusto equilibrado entre el salado, dulce, ácido, amargo y picante.

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Extra. Acompaña la cata con un buen maridaje

Si bien este último paso no forma parte de la cata de un queso, sin duda un buen maridaje puede realzar ciertos aromas y sabores.

Sin duda alguna el vino es quizá el acompañamiento perfecto para un buen queso, pero no tiene porque ser el único, ni el mejor, ya que dependerá de tus gustos personales.

Anota como el maridaje elegido influye tanto en el sabor y el aroma del queso, como de la bebida con el que lo acompañes. ¿Realza sabores salados? ¿Obtienes nuevos aromas afrutados?

Sea como fuere, no olvides seguir cada uno de los pasos anteriores para que disfrutes del queso con los cinco sentidos.

Infografía: Cómo Catar Quesos con los 5 sentidos

Cómo catar quesos como un experto en 5 pasos

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