3 Marzo, 2017 - Escuela quesera

Cómo conservar queso y mantenerlo fresco como el primer día

Cómo conservar queso y mantenerlo fresco como el primer día

Como amante del queso, seguro que uno de los problemas recurrentes que te encuentras a la hora de comprar queso, es el relativo a la conservación de los mismos, e impedir que poco a poco pierdan sus propiedades, su sabor de vuelva irreconocible y su textura sea dura y reseca.

No es plan de echar a perder un queso delicioso por una mala conservación ¿verdad?

El problema, en parte quizás reside en falsos mitos y trucos que más allá de ayudar a conservar el queso tan fresco como el primer día, lo único que consiguen es confundir y no optar por las técnicas más adecuadas.

Pero no debes preocuparte, en realidad conservar queso es mucho más fácil de lo que puedas pensar.

Al contrario de la percepción mayoritaria, refrigerar el queso en el interior de un frigorífico, no significa alargar la vida del mismo. De hecho, solamente debes retrotraerte a la época de nuestros abuelos, cuando no existían neveras, y cualquier tipo de alimento se conservaba en despensas oscuras o fresqueras.

No obstante, algunos tipos de quesos, como los cremosos o los de pasta tierna, necesitan si o si una refrigeración para que puedan consumirse en óptimas condiciones.

Sin embargo, a diferencia de éstos, los quesos de pasta dura y semidura se clasifican como un alimento conservado y no necesitan por ello un almacenamiento en frío.

De hecho una refrigeración de este tipo de quesos provoca una alteración irreversible tanto en su sabor como en su textura y aroma.

¿Es una buena idea congelar queso?

¿Se puede congelar queso?

Solamente plantear esta pregunta puede suponer un auténtico disparate para cualquier amante del queso.

No obstante, existen posturas enfrentadas al respecto. Ahora bien, si quieres conocer mi punto de vista, definitivamente no congelaría queso, salvo en contadísimas excepciones.

Al igual que ocurre al refrigerar un queso en la nevera, y obviando las excepciones que te comenté anteriormente, el proceso de congelación implica un cambio irreversible, tanto en la morfología del producto, como en sus propiedades.

Sobre todo los quesos duros y semiduros con masas quebradizas y elaboración artesanal, sufren una gran transformación al introducirlos en el congelador, ya que se forman cristales de hielo en el interior de la pasta, volviéndola más tosca y seca.

Casi como única excepción a esta regla, podemos excluir a los quesos cremosos, cuyo único destino sea utilizarlos para cocinar.

6 trucos para conservar queso y mantenerlo siempre fresco

Siento haberme extendido demasiado hasta aquí, pero necesitaba romper ciertos mitos, para evitar que en adelante pierdas dinero por tener que tirar a la basura un queso, que condiciones adecuadas hubieras podido disfrutar.

Vamos a ponerle remedio, amig@ cheeselover. Sin más rodeos vamos a repasar juntos 6 simples trucos y técnicas para prolongar la vida de tus quesos durante meses sin necesidad de refrigeración.

¡Atención!

1. Olvídate de los envoltorios de plástico

Es un error típico que todos solemos cometer, pero lo cierto es que los films transparentes u otro tipo de bolsas de conservación de plástico, suponen quizás el peor de los métodos para la preservación de un queso.

Ya sé que lo más fácil y cómodo que podemos hacer es envolverlo de este modo, dejarlo aislado en nuestra nevera y olvidarnos de él hasta el próximo bocado.

Sin embargo, de este modo lo único que estaremos provocando será la asfixia de la pieza, al no dejarle transpirar.

Además, por su composición grasa, pasados unos días, el queso empezará a perder su sabor original, y comenzará a saber a plástico.

2. Piensa en bolsas de papel

Una manera inmejorable, práctica e incluso ecológica para sustituir los envoltorios plásticos, es el uso de bolsas de papel, sobre todo si se trata de papel reciclado.

Al contrario que los films transparentes, las bolsas de papel o los papeles especiales para queso, al ser porosas, permitirán por un lado dejar respirar al queso, y por otro lado, lo otro lado, podrá preservarse del ambiente, creando una atmósfera protegida, mientras permites que transpire.

3. Los papeles parafinados son una buena opción

En el caso de que no puedas encontrar bolsas de papel o papel especial para quesos, es preferible dejar envuelto el queso en el papel que suelen utilizar al servírtelo en supermercados, queserías u otras superficies.

Este tipo de papeles, tienen un doble atractivo, ya que por un lado es poroso, permitiendo respirar a la pieza de queso a la vez que lo mantiene aislado de la parafina, y por otro lado, este recubrimiento parafinado lo mantiene preservado del ambiente exterior.

newsletter

5% DTO.

Suscríbete a nuestro boletín y llévate un 5% de descuento en tu próximo pedido.

4. Ni demasiado flojo, ni demasiado apretado

Como vimos anteriormente, uno de los aspectos fundamentales al a hora de conservar queso, es el hecho de proporcionarle una atmósfera en la que permitamos que pueda respirar.

No obstante, el queso de manera natural suele emitir olores que nos pueden recordar al amoniaco, signo que puede aparecer también al utilizar plástico para envolverlo.

Para evitarlo, al envolverlo debemos procurar que el paquete no quede demasiado apretado, ya que de este modo estaríamos asfixiándolo y provocando que esos aromas de amoniaco se traspasen al gusto del queso, ni muy flojo, ya que podría ir secándose, algo que sería igual de malo.

5. Sustituye el envoltorio por uno nuevo cada vez que lo utilices

A todos nos suele pasar por comodidad o falta de tiempo, pero seguro que se te viene a la memoria esos envoltorios llenos de grasa, medio rotos y con mil y un pliegues que cada vez tapan menos.

Por lógica, la capacidad de conservación de estos envoltorios se ve mermada, y en consecuencia la conservación de nuestros quesos también se verá afectada.

Por ello, y sobre todo para quesos que suden mucho, trata de sustituir estos envoltorios por uno nuevo cada vez que vayas a comer un trozo de queso y lo vuelvas a guardar. De este modo, podrás mantenerlo fresco durante mucho más tiempo.

6. Etiqueta tus quesos

Sobre todo si te gusta tener en casa una variedad de quesos donde elegir, es importante que trates de mantener un control de las fechas a modo de recordatorio.

Antes de empaquetar un queso, no te olvides de utilizar una pegatina en la que especifiques la fecha de compra y el tipo de queso y curación del mismo.

Así podrás saber cuánto tiempo lleva guardada la pieza en la despensa.

Seguro que con estos truquillos no volverás a desperdiciar ni un solo trocito de queso ¿Qué técnicas utilizas para conservar tus quesos? ¿Has probado nuevas fórmulas de conservación? Cheeselover, únete a la conversación con nuestra comunidad quesera y comparte tus experiencias.

también puede interesarte

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *