7 abril, 2017 - Eventos

Ruta Gastronómica para saborear Zamora en Semana Santa

Posiblemente no existe un mejor momento del año para acercarse a conocer o revisitar Zamora, que durante la semana de pasión, en la que la ciudad se imbuye en un ambiente profundamente cultural, religioso y gastronómico, palpable en los aromas que adquiere el aire, y en los aromas que se encierran en los distintos y variados establecimientos hosteleros de la capital.

La Semana Santa en Zamora es mucho más que una semana, valga la redundancia, ya que la ciudad y sus vecinos viven por y para ella durante todo el año, con la labor social de muchas de sus cofradías, los ensayos incansables de las bandas de música, las celebraciones litúrgicas de cada hermandad o las anécdotas comentadas con devoción y cariño por un grupo de amigos, sentados alrededor de una buena mesa.

Y es precisamente sobre esto último, la buena mesa, lo que quiero compartir contigo para que, cuando vengas a visitarnos, ya sea en Semana Santa o en otra época del año, puedas realizar una ruta gastronómica por Zamora, que pueda servirte de guía y te ayude a descubrir los manjares que encierra la coqueta perla del Duero, llevándote como recuerdo, no solo el románico o las procesiones, sino todo un abanico de sabores y aromas llenos de artesanía, honestidad y trabajo.

Sólo necesitas cuchillo, tenedor y el apetito dispuesto.

5 Claves Gastronómicas que no te puedes perder en Zamora en Semana Santa

Como si de una procesión se tratara, te invito a que recorramos juntos un variado itinerario, en el que transitaremos desde las calles más céntricas de la ciudad, hasta su casco antiguo, parándonos en algunos de los platos y dulces más típicos de la Semana Santa de Zamora.

Asimismo, y para facilitarte el itinerario, tendrás como herramienta al inicio de cada una de las claves de nuestro recorrido, un mapa con establecimientos hosteleros, comercios y sitios ideales para que puedas contemplar cada una de las procesiones en sus momentos álgidos.

De tapeo entre San Torcuato y Santa Clara

Nuestra primera parada empieza entre las dos arterias principales de Zamora: San Torcuato y Santa Clara, en donde se encuentra una de las zonas de tapeo por excelencia en la ciudad, conocida popularmente como Lobos.

En este conjunto de callejuelas peatonales, podrás encontrar un buen número de restaurantes y bares de tapas, en los que degustar deliciosos pinchos moruno, como en La Casa de los Pinchitos o El Lobo; Patatas bravas, tiberios y callos en el Bar Caballero y el Bambú o disfrutar de un extraordinario menú en el Pata Negra de la Calle Pelayo.

Pinchos morunos (Zamora)

Una vez terminado nuestro tapeo, conviene ponernos en marcha y proseguir nuestro camino para quemar algunas calorías, antes de llegar a la confluencia de Santa Clara y San Torcuato, en donde encontraremos muy cerquita la Plaza del Maestro Haedo, alrededor de la cual existen un buen número de bistros, cafeterías, restaurantes y tabernas con estilo, donde poder degustar un sinfín de variedades de tortillas en el Chillón, relajarte tomando un buen vino o un café en La Gramola o el Época o deleitarte con unas increibles tapas en el Café Viriato.

Plaza mayor y Calle de los Herreros

¿Aún te has quedado con ganas de probar nuevos sabores?

Saliendo de la confluencia de las calles de Santa Clara y San Torcuato, estaremos a un paseo de un par de minutos de llegar a la Plaza Mayor, que separa la zona moderna de la ciudad, y el casco antiguo, donde predominan las callejuelas estrechas, las cuestas que nos dirigen hacia la ribera del Duero y un sinfín de templos románicos, cada uno más bello que el anterior.

Si tu idea es hacer un alto en el camino para degustar los Vinos de Toro, el Queso Zamorano, la Ternera de Aliste, los Garbanzos de Fuentesaúco o los Habones de Sanabria, puedes disfrutar de una cocina más tradicional, presente en restaurantes como Casa Bernardo, optar por una cocina más creativa en establecimientos indispensables como Los Caprichos de Meneses o El Rincón de Antonio, en la Rúa de los Francos, o bien degustar un tapeo variado y moderno, con una buena copa de vino o una refrescante jarra de cerveza en El Colmado.

Los Herreros.

Por el contrario, si quieres pasar un rato ideal escuchando buena música e incluso disfrutar de una cena a base de tapeo tradicional, la mejor idea será adentrarnos en la empinada Calle de los Herreros, repleta de pequeños bares y pubs.

Sopas de ajo

Si hay un plato que define el Viernes Santo en Zamora, ese es sin duda las sopas de ajo.

Típicamente castellana y de origen humilde, elaborada con sopa de pan, pimentón, ajo, aceite de oliva y sal.

Tradicionalmente, se toma como almuerzo durante el descanso de 35 minutos realizado por la cofradía de la “Congregación”, horas después del comienzo de su recorrido, iniciado a las cinco de la madrugada en la iglesia de San Juan de Puerta Nueva, situada en plena Plaza Mayor.

Si bien existen decenas de establecimiento hosteleros donde podremos degustarlas, habitualmente tanto los cofrades como los hermanos de acera, suelen realizar este descanso en torno a la Avenida de las Tres Cruces, desde donde se podrá contemplar la tradicional reverencia a la Virgen de la Soledad, justo antes de reemprender el camino de vuelta hasta el museo de Semana Santa.

Dos y pingada…y una tajada

Si las sopas de ajo son al almuerzo del Viernes Santo, el dos y pingada lo es al del Domingo de Resurrección.

Posiblemente el dos y pingada, compuesto por dos huevos fritos, magras de jamón pasadas por la sartén y pan frito, sea el plato más reconocible de la Semana Santa Zamorana, con el que muchas familias de cofrades y cargadores cierran la semana de pasión, degustándolo en alguna de las decenas de mesas de campo situadas en el bosque de Valorio.

Sin embargo, no es condición sine qua non ser cofrade o cargador para catar este plato, ya que se ha convertido en el menú del día en decenas de restaurantes de la ciudad, surgiendo nuevas interpretaciones del mismo, en las que se incluye lomo, chorizo o morcilla.

Aceitadas y garrapiñadas

Toda ruta gastronómica que se precie debe tener un final dulce. 🙂

En este sentido, la gastronomía Zamorana ofrece un buen número de artesanías reposteras, que si bien son puramente típicas en las fechas de cuaresma, es habitual encontrarlas durante todo el año en las pastelerías y confiterías de la capital.

Entre todos estos estupendos dulces, sin duda alguna las aceitadas ocupan un lugar privilegiado.

Harina de trigo, aceite de oliva, esencia de anís, azúcar y huevos son suficientes para elaborar estas riquísimas pastas, de las que te aseguro comer solo una no será suficiente, y más si las acompañamos de un vino dulce.

Paseando entre la Plaza Mayor y la Catedral, podrás encontrar excelentes ejemplos de este dulce en La Rúa y La Tahona, o si te animas a cruzar el puente de piedra, bajando desde la Plaza de la Catedral, por la Puerta del Obispo, podrás encontrarlas en el Convento de las Dominicas Dueñas de Cabañales, junto con otros dulces conventuales igual de espectaculares.

Pero ¿y las almendras garrapiñadas? ¿Qué serían sin ellas la Semana Santa en Zamora?

Envueltas con esmero en bolsitas de plástico y regaladas con mucho cariño por muchos cofrades a niños, familiares, amigos y novias que ejercen su papel de cofrades de acera.

¡Aquí no se queda la cosa!

Puede que las aceitadas y las almendras garrapiñadas sean las más nombradas, pero no los únicos dulces típicos en estas fechas: amarguillos, feos, rebojos o cañas zamoranas completan un plantel que te harán la boca agua.

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5 momentos claves de la Semana Santa Zamorana

Como no solo de pan vive el hombre, las tentaciones gastronómicas pueden despistarnos de la hermosa, sobria y elegante Semana Santa que puedes disfrutar en Zamora.

Cada momento es único, cada calle del itinerario refleja un modo diferente de vivirlo. Sin embargo, existen claves imprescindibles que te ayudarán a entender el modo de sentir esta semana en esta nuestra ciudad del alma.

Jerusalem, Jerusalem

Juramento del Silencio

El baile del “Cinco de Copas”

Canto del Miserere al Jesús Yacente

Resurreción en la Plaza Mayor

Esperamos haberte abierto el apetito y animado a visitarnos ¡Te esperamos con los brazos abiertos CheeseLover! 🙂

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